El pasado viernes vivimos en nuestro colegio una de esas veladas que ya forman parte del corazón salesiano de Jerez. La Noche del Terror, que celebramos desde hace más de veinte años, volvió a reunir a cientos de familias, antiguos alumnos, jóvenes del Movimiento Juvenil Salesiano y amigos de la casa en una cita que combina emoción, convivencia y alegría.
En esta edición, la propuesta se enmarcó dentro de la oferta pastoral y lúdica que impulsa el Movimiento Juvenil Salesiano, y que cada año logra superar las expectativas. Las actividades se sucedieron desde el inicio de la tarde: atracciones hinchables para todas las edades, talleres y juegos para los más pequeños de infantil, una divertida cámara 360, y cómo no, el esperado pasaje del terror, que este año se presentó bajo la inquietante temática “Sanatorio Varela”, un siniestro psiquiátrico donde solo los más valientes se atrevieron a entrar.
El ambiente fue inmejorable. Más de 700 personas llenaron el colegio de vida, disfrutando de una noche de récorddonde el servicio de bar —gestionado con entusiasmo por familias, animadores y profesores— ayudó a convertir la velada en una verdadera fiesta de comunidad.
Pero más allá de la ambientación y los sustos, esta noche tiene un sentido que va mucho más allá del entretenimiento. En el marco de nuestra visión cristiana de la vida y de la muerte, esta celebración nos invita a reflexionar desde la fe: no se trata de glorificar el miedo, sino de recordar que la muerte no tiene la última palabra, que el amor de Dios vence a toda oscuridad y que, incluso en lo más sombrío, siempre hay luz, esperanza y alegría.
Esa es precisamente la visión salesiana de la diversión: una diversión sana, educativa y compartida, donde se aprende a disfrutar juntos, a trabajar en equipo y a servir a los demás. Cada risa, cada grito en el pasaje, cada plato servido en la barra, contribuye a algo mucho mayor: sostener y hacer posibles muchas de las actividades pastorales y educativasque desarrollamos a lo largo del curso.
Por eso, esta Noche del Terror es también una noche de gratitud: a todos los voluntarios que han dedicado semanas de preparación, a las familias que colaboran, a los jóvenes animadores que ponen corazón y creatividad, y a todos los que creen en esta forma tan salesiana de evangelizar, educando y divirtiendo al mismo tiempo.
Porque, al fin y al cabo, en la casa de Don Bosco… hasta el miedo se transforma en alegría. 🎃💛



