COLOREANDO NUESTRA HISTORIA
IMÁGENES COLOREADAS POR EFECTOS MÁGICOS QUE REVELAN NUESTRO PASADO.
GRACIAS A LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL, PUEDES VER CADA FOTOGRAFÍA EN SU VERSIÓN ORIGINAL Y COLOREADA.
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D. Juan Torres Silva
La imagen captura un primer plano radiante y lleno de vitalidad en el patio del colegio Salesiano Torres Silva en los años 50, donde destaca la figura sonriente y luminosa de Don Juan Torres Silva, el apasionado impulsor y fundador de la obra salesiana. Bañado por la cálida luz del sol, su rostro irradia una expresión de alegría y dedicación mientras observa con orgullo el fruto de su labor educativa. Sus ojos brillan con la pasión por la educación y el bienestar de los jóvenes, mientras su sonrisa contagiosa refleja la satisfacción de ver florecer el espíritu salesiano en cada rincón del patio. Esta imagen, impregnada de liderazgo y compromiso, encapsula la esencia misma del legado perdurable de Don Juan Torres Silva en la comunidad educativa que él ayudó a crear y guiar con tanto amor y entrega.
Panorámica de la construcción del Oratorio
Vista aérea de la construcción y andamiaje del Oratorio con la, casi ya centenaria, estación de trenes al fondo y otras edificaciones bodegueras del entorno de los años 40. Años de posguerra, hambruna y profunda crisis social.
Detalle de D. Álvaro Domecq Romero tiñendo la campana
En la histórica inauguración del campanario del Colegio Salesiano Torres Silva el domingo 7 de diciembre de 1947, el momento culminante llegó cuando D. Álvaro Domecq Romero, hijo del generoso benefactor y renombrado rejoneador, asumió el honor de teñir por primera vez la campana. Con un gesto lleno de solemnidad y reverencia, D. Álvaro sumergió cuidadosamente el cepillo en la pintura, cubriendo cada centímetro de la campana con un tono resplandeciente que simbolizaba la prosperidad y la unidad de la comunidad salesiana. La mirada de admiración y gratitud de los presentes hacia el hijo del benefactor, combinada con el sonido de las campanas recién inauguradas, creaba una atmósfera de jubilosa celebración que marcaba un hito significativo en la conclusión de la construcción del Oratorio del colegio.
Panorámica de la inauguración del campanario
En la solemne inauguración del campanario del Colegio Salesiano Torres Silva el domingo 7 de diciembre de 1947, el ambiente se impregnaba de un aura de celebración y gratitud. La campana, recién instalada y lista para tañer por primera vez, era el centro de atención mientras D. Álvaro Domecq Romero, hijo del generoso benefactor de la obra y rejoneador reconocido, la teñía con esmero. El sonido resonante de la campana, ahora enriquecido por el simbolismo de esta ceremonia especial, marcaba un hito importante en la culminación de la construcción del Oratorio. Entre el canto de himnos religiosos y las palabras de agradecimiento, la comunidad salesiana se unía en jubilosa celebración, reconociendo el esfuerzo y la generosidad que habían hecho posible este logro significativo para la institución y la comunidad circundante.
Grupo de chicos y formadores en el patio del Oratorio
En el patio del colegio Salesiano Torres Silva en los años 50, se reflejaba la diversidad y la inclusión que caracterizaba la filosofía educativa salesiana. En una escena pintoresca, un grupo de chavales de clase desfavorecida, junto a sus formadores, se congregaban en una esquina del patio. Entre risas y gestos de complicidad, estos jóvenes compartían momentos de recreo y aprendizaje, mientras sus formadores, con rostros afables y dedicados, les brindaban orientación y apoyo. A pesar de las diferencias socioeconómicas, la fraternidad y el espíritu de solidaridad imperaban en este espacio, donde la educación se concebía como una herramienta para la transformación social y el desarrollo integral de cada individuo.
Procesión de 1949
En la procesión de María Auxiliadora del colegio Salesiano Torres Silva el domingo 29 de mayo de 1949, al salir de la majestuosa Iglesia Sacramental de San Miguel, la presidencia del glorioso cortejo se destacaba en primer plano. Con solemnidad y devoción, el sacerdote encabezaba el grupo, a su lado, las autoridades religiosas y civiles caminaban con reverencia, seguidas de cerca por las hermandades y asociaciones religiosas con sus estandartes alzados hacia el cielo. Las campanas resonaban con un tintineo solemne, acompañando el paso cadencioso de la imagen de María Auxiliadora, adornada con flores frescas y cubierta con una excelsa candelería plateada. Los fieles, con sus rostros iluminados por la fe y la emoción, llenaban las calles, lanzando pétalos de rosas y entonando cánticos de alabanza mientras seguían con devoción a la Virgen protectora.
Antigua cantina
En la cantina del colegio Salesiano Torres Silva, por aquel entonces Oratorio Domingo Salvio, en los años 50, se respiraba un ambiente animado y bullicioso. Los estudiantes, de clase baja, se congregaban en torno al mostrador. El aroma tentador de café recién hecho se mezclaba con el dulce perfume de las empanadas y los pasteles caseros que se exhibían en el mostrador y el vino de la tierra. Los murmullos de conversaciones animadas y risas resonaban en el aire, mientras los jóvenes compartían historias del día y se sumergían en la camaradería que caracterizaba a aquel lugar emblemático de la vida estudiantil, ya hoy desaparecido y convertido en lo que actualmente es la escalerilla de acceso al coro y galería.